El Padre Gustavo Posada, lleva 17 años en nuestro colegio y es la primera vez que dejar de ir tantos días a las instalaciones. Como a todos, esta situación le ha implicado cambios en su día a día que van desde la celebración de La Misa hasta las labores del hogar.

Quisimos preguntarle cómo ha afrontado esta situación y por supuesto le pedimos que nos abriera horizontes sobre cómo darle un sentido diferente.

Él mismo tituló este artículo:

“DESCUBRIMOS, GANAMOS Y EXTRAÑAMOS”

¿Cómo describiría esta situación?

Vivimos una experiencia inusual, imprevista y retadora. Nos enfrentamos a nuevos quehaceres, nuevos modos de hacer lo de siempre, con limitaciones y posibilidades distintas. Una gran oportunidad para estudiar y aprender una infinitud de cosas.

¿Cómo está afrontando esta situación, y qué nos aconseja?

En esta experiencia de vida hacemos actuales las grandes pautas que nos da la formación del Colegio –San Josemaría de parte de Dios, en el fondo- ,  para hacer de este momento de la vida una oportunidad para crecer descubriendo, ganando y valorando.Siempre recuerdo la insistencia machacona en la importancia de las cosas pequeñas, cuando escucho noticias sobre el virus pequeñísimo y su gran impacto.

Para el Padre Gustavo ¿cuáles han sido los descubrimientos, los nuevos quehaceres que nos mencionó hace un momento?

Mi principal experiencia novedosa ha sido en la cocina. Hay que SUPLIR CON AMOR Y ESPIRITU DEPORTIVO cuando no todo sale a la primera, como siempre intentamos recordar en el Colegio; hay que ser realistas: lo mejor es enemigo de lo bueno. Me he encontrado por primera vez, para poner un ejemplo, con una nevera llena, y administrarla no es tan fácil. Hay que pensar, preguntar, planear; olvidarse de caprichos y gusticos. En otra oportunidad les cuento más detalles. Por ahora les digo que nos sobraron muchas legumbres –algunas ni sabíamos los nombres ni con qué se comían-.  El segundo mercado estuvo más “estudiado”, y nos fue mejor.  

Con el avance de la situación es fácil desanimarse, ¿usted se ha sentido desanimado? ¿Cómo hacer para estar alegres siempre?

En la tercera semana quisimos variar el postre. Como todos los brownies nos han sabido rico, imaginamos que, como mínimo, nos quedarían buenos. Quedaron comestibles. La labor tiene más ciencia y requiere más talento. No nos rendimos; los segundos brownies quedaron distintos; alguno dijo que mejores, porque le gustaba el sabor a “quemadito”. Total, los empapamos de un arequipe perdido en la despensa y, así, quedaron faltando: preguntaban y ya no había. Entiendo que es señal de éxito en estas artes. Recomenzamos con alegría al modo de los deportistas. Iremos por los terceros brownies. 

¿Qué siente que usted y los que le rodean han ganado en este tiempo?

Hemos ganado en capacidad de aprovechar el tiempo y el espacio para cumplir muchos deberes, usar, con orden, entre todos, los mismos medios y espacios en la convivencia en familia, e incluso, poder ayudar a los demás.

Padre, ¿Qué es lo que más ha extrañado durante este tiempo?

Así es, también hemos extrañado. Quise leer un autor desconocido para mí, en estos días, y encontré una idea muy sugestiva sobre la Misa, que ahora tanto necesitamos, pues de sus frutos se nos dan todas las gracias que echamos en falta hoy. El libro preguntaba qué diferencia hay entre las películas de Hollywood y la Misa. La respuesta es original: en la película parece que pasan muchas cosas y realmente no pasa nada. En cambio, en la Misa parece que no pasa nada y pasan hechos importantísimos: la pasión, muerte y resurrección de Cristo; se confecciona nuestro alimento de Cielo. 

Extraño las Misas del Colegio, la cercanía de Jesús en el Sagrario y tantas visitas al Señor.  Cultivemos el deseo de volver a nuestra vida eucarística, rezando la oración de la Comunión espiritual. A lo mejor, en estos días nos inventamos una Misa virtual.

Para terminar, ¿ha podido conversar con las familias de nuestro colegio en estos días?

Al charlar estos días con los papás, las profesoras y las administrativas de Pinares, he aprendido a descubrir, re descubrir, reinventar y extrañar a unos niveles heroicos, admirables.