Por: Lala Gil – Directora de Familia

Hay una verdad incuestionable:  Pase lo que pase, la vida sigue.  Y ahora sigue con variables nuevas como aprender a vivir en la incertidumbre y aceptación de que no tenemos el control en lo que creíamos tenerlo.  Planes cambiados, proyectos postergados o en el suelo, nos reclaman sacar lo mejor de nosotros, echar mano de las características VUCA (por sus siglas en inglés, Versatilidad, entendimiento, cambio y adaptación).  Con los hijos en virtualidad y los padres en teletrabajo, debemos aprovechar para educar en las hijas esas características que, incorporadas a su personalidad, les van a permitir hacer frente a presentes y futuros inciertos.

¿Y qué tenemos que aprovechar?

  1.  Actitud deportiva frente a los cambios imprevistos.
  2. Comentar con ellas noticias de actualidad sembrando optimismo y empatía con los que sufren.
  3. Concurso de comentarios positivos.
  4. Ejercicio simulado sobre situaciones hipotéticas imprevistas y cuál sería la actitud más positiva.
  5. Hacerles evidente como siempre de las situaciones negativas salen aspectos positivos.
  6. Hacer ejercicios sobre la enseñanza del supuesto fracaso que se ha tenido.
  7. Imaginar escenarios de solución frente a dificultades planteadas.  p.e:  Si debo repetir el año, ¿cómo lo hago?  ¿Qué cosas positivas salen de esto?
  8. Identificar personas en situaciones más difíciles que las nuestras y a las cuales sea fácil llegar para despertar la conciencia social, experimentar la alegría del servicio y aprovechar las propias capacidades para darse.

Para los papás pandemia esta es una invitación a poner en práctica con sus hijos las palabras de Neruda:

“Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños.”