El primer lunes de febrero del año 1965, hace 45 años, el Colegio Gimnasio Los Pinares abrió sus puertas a 97 alumnas y 14 profesoras, para iniciar esta apasionante aventura educativa. Poco antes, el 27 de septiembre del año anterior, treinta padres de familia firmaron el acta de constitución de la Corporación Cultual Colombiana, presididos por Soledad Londoño Mesa, con el fin de contar con un Colegio para educar a sus hijas en nuevos esquemas pedagógicos: una educación integral, personalizada, de inspiración cristiana, fundada en un hondo respeto a la libertad de la persona, en búsqueda de una excelencia académica acompañada de un crecimiento continuo en virtudes humanas.
Pasaron los meses y el 26 de junio del año 66 llegó el reconocimiento de su Personería Jurídica; al año siguiente, en terrenos comprados a don Diego Echavarría Misas en cercanías de su residencia de El Castillo, se inició la construcción del Colegio ya que Andalucía.
Poco a poco se fueron cumpliendo las metas que soñaron estos industriales antioqueños y en 1970 recibieron su título de bachilleres nuestras primeras treinta alumnas. Hoy podemos decir que el Colegio ha entregado a la sociedad mujeres bachilleres, que además de ser, en su mayoría madres de familia, ocupan o han ocupado importantes cargos en el sector público o privado, han sido dirigentes gremiales o políticas o se han orientado al servicio de los más desfavorecidos.
Muchos años han pasado desde aquel lejano primero de febrero de 1965. Muchas cosas han cambiado en nuestra sociedad, en la cultura del país, en la ciencia y tecnología del mundo. Y el Gimnasio Los Pinares, fiel a sus principios fundacionales continúa su camino. Creemos en el futuro de nuestra patria y por ello nos reafirmamos en nuestra finalidad: formar integralmente a cada una de nuestras niñas, proporcionándoles los criterios y valores necesarios para que puedan usar rectamente su libertad. Y esa formación se hace vida a través del estudio con el que alcanzan la necesaria excelencia académica que acompañada del crecimiento en virtudes, les permitirá transformar la sociedad.
Agradecemos hoy estos años. En primer lugar a Dios que los ha hecho posibles. Y también a aquellos primeros forjadores de sueños: a San Josemaría Escrivá de Balaguer que animó a los primeros papás a incursionar en este mundo escolar, porque eran y son los primeros educadores de sus hijos. A Soledad Londoño Mesa, que materializó con ellos esta realidad y a todos los papás y mamás, directivas, profesoras y personal administrativo, de apoyo, a todas nuestras queridas exalumnas y alumnas, que durante más de 45 años han hecho realidad este gran Colegio.